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Cuidados generales de los acuarios de agua dulce

A la hora de iniciar tu acuario de agua dulce en casa es sumamente importante que conozcas los requerimientos, cuidados y necesidades de los peces que en él dispongas. Independientemente de las especies que hayas elegido, siempre deberás tener presente factores como la alimentación, la iluminación y las características químicas del agua, a fin de poder garantizar un ambiente óptimo para los peces.

Pese a que a primera vista pudiese parecer que un acuario demanda mucho tiempo y cuidados, esto no es completamente cierto. Todas las labores que deberás realizar como acuarista dependerán de la cantidad y la naturaleza de las especies que mantengas. Naturalmente, sí tendremos que hacer por lo menos un pequeño chequeo diario del acuario para verificar el correcto funcionamiento de las luces, los filtros, la temperatura… y, luego, cada cierto tiempo, cambiar el agua y eliminar los desechos de la pecera.

Ahora bien, estas tareas no tienen por qué tomarnos demasiado tiempo ni por qué volverse un tanto traumáticas, pues con tan sólo unos pequeños pasos -y algunos trucos- será más que suficiente para mantener nuestros acuarios en perfecto estado.

Alimentación de peces

La alimentación de los peces: ¿cada cuánto tiempo?

El tema de la alimentación de los peces suele causar mucha confusión entre los acuaristas más inexpertos, sobre todo por el hecho de que la mayoría tiene la creencia de que se les debe alimentar varias veces al día como si se tratara de cualquier otra mascota. Lo cierto es que hay que ser muy cuidadosos con esto, ya que los peces son animales propensos a morir por sobrealimentación al no poder ser conscientes de su estado de saciedad. Dicho en otras palabras, nunca dejarán de comer mientras se les siga arrojando comida en la pecera.

Cuando los peces son alimentados excesivamente no solo se está poniendo en riesgo su salud, sino también la higiene del agua. Añadir más alimento del necesario puede ocasionar que los restos de comida se depositen en el fondo del acuario y contaminen el ambiente. La mayoría de los peces que adquirimos en las tiendas son jóvenes, por lo que debemos proporcionarles la cantidad de alimento adecuado para su desarrollo, sin embargo, también debemos evitar sobrealimentarlos para que su sistema inmunológico no se vea afectado.

Por todas estas razones, los expertos aseguran que lo más recomendable es alimentarlos sólo una vez al día (dos veces como máximo en caso de que la especie así lo requiera). La regla general que rige esta tarea establece que no deberemos dar más cantidad de comida que la que ellos puedan consumir en cinco minutos. Pasado ese tiempo, se debe corroborar si existen restos de alimentos flotando en el agua para retirarlos a la brevedad, esto como una medida para evitar atascamientos en los filtros y el empeoramiento de la salud de los peces.

Peces en acuario

¿Cómo controlar de la dureza del agua?

Cuando hablamos de la “dureza” del agua nos referimos a la cantidad de minerales que se encuentran disueltos en ella (principalmente calcio (Ca) y magnesio (Mg)). Esta característica está ligada directamente al pH, por lo que aguas de dureza baja (blandas) suelen tener un pH bajo (ácidas), y aguas de dureza elevada (duras) tienden a tener un pH alto (alcalinas).

Las aguas blandas se caracterizan por tener concentraciones de calcio y magnesio muy bajas (o inexistentes) y un valor entre 0 y 11°dKH (grados alemanes). Estas aguas son ideales para la mayoría de los peces ornamentales tropicales. Por su parte, las aguas duras suelen estar en el rango de los 11 a 20°dKH (grados alemanes), con gran presencia de calcio y magnesio. Las aguas duras son perfectas para peces que vivan en pH elevados, como algunos cíclidos africanos.

Una manera muy fácil de conocer la dureza del agua de nuestro acuario es mediante los tests de medición de Tetra (Tetratest GH). Sólo bastará con extraer una pequeña muestra de agua y aplicar gotas del producto hasta conseguir que el agua se tiña de color verde. Al final, el grado de dureza vendrá dado por el número de gotas que hayamos empleado para que el agua adquiriera dicho color. Por ejemplo: si para lograr que el agua se tiñera de verde tuvimos que agregar 12 gotas del producto, esto querrá decir que nuestra agua tiene un nivel de dureza de 12.

Existen diversos métodos para nivelar la dureza del agua según los requerimientos de nuestros peces. Así, si deseamos aumentar este valor en el acuario, un método muy efectivo (aunque algo lento) será agregar elementos minerales tales como: piedras calizas, corales, conchas, etc., con la finalidad de que estas proporcionen sales minerales al agua de manera natural. Con este procedimiento también se lograría aumentar el pH.

En cambio, si lo que buscamos es disminuir los niveles de dureza general, lo más recomendable será hacer cambios parciales de agua, y, en caso de querer alcanzar un agua muy blanda, estos podrían realizarse con agua destilada o agua de ósmosis.

Cuando la dureza del agua de nuestro acuario es muy elevada se empiezan a acumular sedimentos blanquecinos de cal y minerales en sus paredes que, naturalmente, tendremos remover mediante una limpieza profunda. Si deseas conocer un poco más sobre este procedimiento te invitamos a echarle un vistazo al siguiente material que hemos preparado para ti:

Control del pH y la temperatura del agua

Conseguir un pH fijo e invariable siempre será uno de los grandes objetivos de los entusiastas de la acuariofilia. Al instalar una nueva pecera, por lo general, nos encontraremos con un pH aproximadamente neutro, y, de acuerdo al tipo de peces que hayamos seleccionado, necesitaremos agua con un pH más o menos ácido. Según el grado de pH el agua se clasificará en ácida, alcalina o neutra. Si el pH es de 7 se dice que es neutra, si es menor a 7 es ácida y si es mayor a 7 es básica o alcalina.

Para realizar la medición de esta variable contamos con diversas opciones, desde equipos e instrumentos digitales, hasta las ya conocidas pruebas colorimétricas. Las pruebas Tetratest pH, al igual que las empleadas para medir la dureza del agua, gozan de una gran confiabilidad pues no suponen mayores complicaciones a la hora de su aplicación. Bastará con agregar unas cuantas gotas del producto a una muestra del agua en cuestión y, de acuerdo al color adquirido por esta y a la comparación con su respectiva tabla de colores, sabremos su nivel de pH. La frecuencia con la que se recomienda realizar esta medición para un acuario de agua dulce es cada 7 días (semanalmente).

El procedimiento que se realiza con mayor frecuencia en torno a esta variable es la reducción del pH. Esta tarea sólo podrá llevarse a cabo cuando el agua no sea muy “dura”, pues los carbonatos y bicarbonatos de calcio tienden a oponerse a los cambios de pH.

Para controlar los niveles de pH en el agua existen métodos tanto naturales como químicos. Una manera natural y muy segura de bajar el pH es con la turba. La turba es una especie de material orgánico rico en carbono ampliamente utilizada en la acuariofilia para tratar aguas con niveles elevados de pH. Para esto, se coloca la turba dentro de una especie de bolsa o malla filtrante que, a su vez, será depositada en el filtro propiamente dicho de la pecera. Se recomienda que esta sea reemplazada una vez cada 15 días.

Dentro de los productos químicos para la acidificación podemos encontrar el pH/kH Minus de la marca Tetra, un tratamiento que se encarga de recrear las condiciones naturales del agua del trópico con base en un pH de 7,5 y una dureza de carbonatos de 4° dH. El pH/kH Minus logra controlar el pH de forma duradera, y también propicia el crecimiento de las plantas mediante la liberación de CO2.

En lo que respecta a la alcalinización del agua, un método natural que ya hemos revisado anteriormente es el de las conchas o corales triturados. Básicamente, conlleva el mismo procedimiento que el método de la turba, por lo que sólo contempla la introducción de conchas y corales en una bolsa filtrante que luego será depositada dentro del filtro del acuario.

Por su parte, en relación a los productos químicos que podemos emplear para esta misma función tenemos el Tetra pH/kH Plus y el Alkaline buffer. El primero de ellos que se encarga de elevar de manera controlada el pH y la dureza de carbonatos a niveles previstos o recomendados. Este producto evita las caídas inesperadas de los niveles de acidez del agua, y logra mantener el pH entre 7,5 y 8,5 y la dureza alrededor de los 10 a 15 dH. Por su parte el Alkaline buffer es un tamponador de pH libre de fosfatos y cáusticos capaz de incrementar y estabilizar el pH en un rango establecido entre 7,4 y 8,4. Asimismo, es altamente recomendado para acuarios plantados y para aguas muy duras en las que los tamponadores a base de fosfato suelen ocasionar problemas con las algas o turbidez.

Si quieres conocer aún más sobre el pH y la importancia de su control en acuarios de agua dulce, no te puedes perder los tips y recomendaciones que hemos compartido en nuestra sección #AcuaristaPRO:

Por otra parte, a diferencia del pH, medir y controlar la temperatura ameritará menos esfuerzos y complicaciones, pues bastará con un termocalefactor y un termómetro para acuarios para dar con el ambiente deseado. Recuerda que deberás instalar tantos calefactores como necesites, y para ello debes basarte en el volumen de tu pecera y en el número de peces que tienes en ella.

Las mediciones de temperatura se realizarán de manera periódica sólo para corroborar el correcto funcionamiento del calefactor, por lo que revisarla una vez al día bastará para llevar un registro apropiado de esta variable.

Herramientas para la limpieza de acuarios

¿Cómo hacer la limpieza del acuario?

La mejor manera de mantener a nuestros peces sanos y felices es con una limpieza periódica y oportuna. Para algunas personas esto puede parecer una tarea difícil, pero lo cierto es que todo dependerá de qué tan grande sea nuestro montaje.

Para llevar a cabo esta labor necesitaremos: una almohadilla o esponja para limpiar vidrios, un balde grande, una aspiradora con rejilla antigrava, filtros para su sustitución y agua debidamente preparada para ser incorporada al acuario.

En primer lugar, extraeremos aproximadamente entre el 15-20% del agua de la pecera y limpiaremos los vidrios con la almohadilla para eliminar los restos de algas que queden en el acuario. Seguidamente, pasaremos la aspiradora por la grava y removeremos delicadamente hasta aspirar toda la suciedad. Se limpian los accesorios en caso de que sea estrictamente necesario (recuerda que ellos también albergan millones de bacterias beneficiosas), y se agrega el agua previamente preparada. Esta agua deberá estar contenida en un recipiente exclusivo sólo para esta labor y se calentará o enfriará según sea el caso hasta alcanzar la temperatura que tenga el agua del acuario. Por último, se reemplaza el cartucho del filtro y se corroboran todas las características del agua para asegurar que hayamos hecho bien nuestro trabajo.

A la hora de realizar el cambio del agua de tu acuario no es recomendable que extraigas los peces y los coloques en un recipiente aparte, pues todo este proceso podría generarles mucho estrés e incluso algunas otras enfermedades debido a los cambios drásticos de ambiente. Así mismo, realizar cambios de agua que superen el 35/45% de la capacidad total de la pecera tampoco será recomendable pues se estaría perdiendo una gran cantidad de nutrientes y bacterias beneficiosas para nuestros peces. En cuanto a la frecuencia de la limpieza, se recomienda realizar estos procedimientos al menos una vez cada semana (si tienes una cantidad considerable de peces), y una vez cada quince días será más que suficiente para los acuarios menos ostentosos.

Acuario iluminado

¿Cómo controlar la iluminación?

Paradójicamente, la iluminación de los acuarios es una característica a la que muchos aficionados no le prestan la atención que se merece, aún cuando es la responsable de contribuir al bienestar de los peces y el crecimiento de las plantas. Estas últimas suelen ser quienes más demanden de esta característica, por lo que a la hora de definir el sistema de iluminación para nuestro acuario tendremos que centrarnos más en la cantidad y en la naturaleza de las plantas que poseamos.

La iluminación se puede controlar de muchas formas y mediante diversos dispositivos. Al día de hoy son muchos los sistemas automatizados que permiten controlar esta variable mediante acciones remotas, sean simples o complejas. De igual forma, podemos encontrar en el mercado temporizadores que, gradualmente, simulan la iluminación del sol recreando desde el amanecer hasta el atardecer.

En cuanto al período de tiempo que deberá estar iluminado el acuario, entre 12 y 14 horas es más que suficiente para garantizar un buen crecimiento de las plantas.

Cuando se trata del cuidado y mantenimiento de un acuario de agua dulce, son muchas las variables que tendremos que controlar. Un agua con una composición química equilibrada, una temperatura acorde a la naturaleza de los peces y una buena eliminación nos garantizarán el desarrollo de un ecosistema sano. Como ves, el mantenimiento de un acuario no supone ningún cuidado fuera de lo habitual, bastará con contar con el equipamiento básico necesario para estas labores y un poco de responsabilidad, todo lo demás quedará de parte tuya.

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