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Cómo iniciar un acuario de agua dulce

Los acuarios de agua dulce se han convertido en la opción favorita de quienes desean incorporar un poco de la naturaleza a su hogar. Estos pequeños ecosistemas son capaces de cambiar por completo el ambiente de una habitación gracias al contraste entre el colorido de los peces y el resto de los elementos de la pecera.

Sin embargo, su instalación no es algo que debamos tomarnos a la ligera, pues hay una infinidad de factores que debemos tener en cuenta si lo que queremos es recrear un ambiente saludable para nuestras especies. Así que si estás pensando en iniciar un acuario de agua dulce en casa, ¡has llegado al lugar correcto! Conoce en detalle todo lo que necesitas saber sobre este proceso a continuación.

Tipos de acuario de agua dulce

Lo primero que deberás definir es qué tipo de acuario deseas instalar. Tal vez muchas personas desconocen esto, pero existen dos tipos de acuario de agua dulce: los acuarios de agua dulce fría y los acuarios de agua dulce cálida o tropical. Es importante que sepas que cada uno de ellos conlleva cuidados y procedimientos completamente diferentes, y que la variedad de peces a disponer en ellos también dependerá del tipo de acuario que elijas. Así, encontrarás que hay un grupo de peces exclusivos para acuarios de agua dulce fría y otro para acuarios de agua dulce tropical. Tratar de incluir una especie en un acuario que no corresponda con su naturaleza acabará poniéndola en riesgo y ocasionándole la muerte.

Una vez elegido el tipo de acuario a instalar, deberás definir cada uno de los elementos o accesorios que incluirás en él. En este punto cobrarán gran importancia componentes como: los sistemas de filtración, la gravilla, calefacción, iluminación, entre otros, que serán los responsables de mantener un ambiente óptimo. Todos estos elementos serán definidos en función del tamaño de la pecera (volumen), el número de peces que desees incorporar y la naturaleza del acuario.

¿Cómo elegir el sistema de filtración?

Los sistemas de filtración constituyen uno de los elementos más importantes del montaje, ya que de ellos dependerá, en gran medida, la higiene del mismo. Elegir este sistema puede llegar a convertirse en una tarea un tanto complicada debido a la gran cantidad de opciones que existen en el mercado. Sin embargo, una forma sencilla de seleccionarlo es guiándote por el volumen de tu acuario. Con base en ello, podemos encontrar tres tipos de filtros: filtros interiores, de cascada o de mochila, y externos.

Filtro interior

Los filtros interiores serán ideales si tu recinto posee una capacidad de entre 40 y 50 litros. Este tipo de filtro va fijado dentro del acuario y emplea una especie de esponja azul como material filtrante. Su cuidado, a la vez, no supone grandes complicaciones: cuando el caudal de agua parezca haber disminuido notoriamente, será indicativo de que la esponja ha retenido demasiadas bacterias, solamente bastará con remover la esponja y exprimirla (enjuagarla) unas cuantas veces con agua proveniente del mismo acuario (se debe evitar a toda costa el agua con cloro), hasta que libere una cantidad razonable de suciedad. El secreto en este procedimiento radica en no dejar nunca la esponja completamente limpia, pues se perdería la colonia de bacterias que ha sido creada para el bienestar de los peces.

Filtro de cascada o mochila

Por su parte, los llamados filtros de cascada o de mochila son altamente recomendados para acuarios de tamaño pequeño a mediano (50-100 litros). En comparación con los filtros interiores, estos suelen presentar como ventaja el hecho de que van colocados fuera del acuario, por lo que no estarán ocupando espacio dentro del recipiente. En lo que respecta a su mantenimiento, los filtros de cascada son muy cómodos ya que la “cesta” de los filtrantes es práctica y accesible, lo que hace que el proceso de limpiado nos lleve sólo un par de minutos.

Filtro exterior

Finalmente, los filtros exteriores se caracterizan por su gran practicidad, pues no ocupan espacio dentro del acuario y su mantenimiento es muy sencillo. Por lo general, estos filtros cuentan con una especie de cilindro o cubo con dos mangueras, de las cuales una se encarga de extraer el agua del acuario, y la otra la devuelve limpia. Su mantenimiento tampoco requiere de mayores labores, ya que quizás limpiarlo una vez cada dos meses será más que suficiente. Para ello tendremos que limpiar muy bien la esponja, los canutillos, el material poroso con agua del acuario, y el perlón (o guata) se reemplaza por uno nuevo (este procedimiento también aplica para algunos filtros de cascada).

Como dato importante en este proceso, siempre será recomendable tener un sistema de filtración que pueda depurar el agua total del acuario un promedio de tres a cinco veces por hora. Por lo que si tu acuario es de 100 litros, lo más sabio será elegir un sistema capaz de filtrar entre 300 y 500 litros por hora.

¿Qué tipo de gravilla usar?

Otro accesorio de gran importancia en los acuarios de agua dulce es la gravilla. La gravilla o grava (como también es conocida) no sólo servirá como elemento decorativo de la pecera sino que, además, se convertirá en un medio de sustento para las plantas y en uno de los principales componentes para la filtración biológica (biodegradación de desechos orgánicos).

Existen diversos tipos de gravas: las hay naturales, de colores, de piedras grandes, de piedras más chicas, etc.; sin embargo, un tipo que ha resultado ser muy beneficioso para estos montajes es la arena de sílice, dado que su comportamiento dentro del agua es prácticamente neutro (no altera los parámetros del agua).

Arena de sílice

En lo que respecta al tamaño, la mejor gravilla será aquella que mida entre 2 y 4 mm, ya que este tamaño permitirá circular el agua sin problemas y detendrá la mayor parte de los desechos orgánicos en los espacios que queden entre ellas. De igual modo, si estás pensando en colocar plantas naturales dentro de tu acuario deberás saber que tendrás que contar con un “piso” de grava de unos 5cm aproximadamente con la finalidad de que las plantas se mantengan bien sujetas a la superficie y nutridas.

Calefacción e iluminación en acuarios de agua dulce

La inclusión de sistemas de calefacción e iluminación van a depender de dos variables. En el primero de los casos, deberá tratarse de un acuario de agua dulce cálida que amerite el control de sus niveles de temperatura, y, en el segundo, un acuario plantado.

Anteriormente, el sistema de calefacción por excelencia para los acuarios era el calefactor, un dispositivo que lograba calentar el agua sin capacidad de control. Al día de hoy, estos han sido reemplazados por termocalefactores que, al contar con termostatos, se pueden ajustar para que mantengan la temperatura del agua en un rango previamente establecido.

Para efectos de nuestros acuarios de agua dulce tropical, lo más recomendable es considerar 1 litro de agua por cada watt de temperatura. Por ejemplo, si disponemos de un acuario con una capacidad total de 100 litros, lo ideal sería entonces adquirir un termocalefactor de 100 watts. En caso de que no exista un termocalefactor para el tamaño exacto de tu pecera, bastará con incorporar uno con la capacidad superior más inmediata, o emplear una combinación de 2 termocalefactores.

En cuanto a los sistemas de iluminación, estos serán estrictamente necesarios sólo si se tratara de un acuario plantado (en caso contrario podría omitirse este elemento). Una forma práctica de calcular el requerimiento de luz de un acuario es suministrando entre 1 y 2 watts por cada litro de agua. Sin embargo, esto simplemente viene a ser una medida “estándar”, dado que lo ideal es considerar también otros factores como: las necesidades específicas de cada planta, la altura del acuario, los tipos de peces que allí conviven… que al final harían variar este método.

Productos químicos recomendados

El cuidado del agua será uno de los puntos más importantes a la hora de poner en marcha nuestro acuario, ya que si esta no ha sido tratada apropiadamente podría ocasionar la muerte prematura de los peces. Para esto, encontramos una gran variedad de productos en el mercado que nos ayudarán a controlar los niveles de radicales libres en el agua y a garantizar el bienestar de nuestras especies.

El anticloro siempre será una magnífica solución para eliminar el excedente de esta sustancia en el agua que se va a incorporar al acuario. El agua proveniente de las tuberías de nuestros hogares posee pequeñas cantidades de cloro que, si bien no son perjudiciales para la salud humana, sí lo son para la salud de los peces. En este sentido, nunca deberás incorporar a los peces a un acuario con agua extraída directamente de la tubería, pues acabarás colocándolos en un riesgo inminente.

AquaSafe

Otra opción, que se ha vuelto casi indispensable, para el cuidado de los acuarios es el AquaSafe, un completo tratamiento que neutraliza el cloro y demás componentes agresivos del agua, protege las mucosas de los peces, previene heridas, propicia el fortalecimiento de las plantas y el desarrollo de bacterias beneficiosas. Se recomienda utilizar AquaSafe en cada instalación de un nuevo acuario, en el cambio parcial de las aguas y durante el tratamiento de algunas enfermedades. La dosis recomendada de este producto será de 5 mililitros por cada 38 litros de agua.

Finalmente, completamos esta lista de productos químicos recomendados para acuarios con el Sera KH/pH plus, un tratamiento que nos permitirá controlar la dureza de carbonatos y el pH del agua, manteniéndolos en sus niveles más óptimos durante largo tiempo. La dosis indicada de Sera KH/pH plus será de 100 mililitros para 600 litros de agua.

¡Manos a la obra!

Acuario

Una vez tengas en orden todos los elementos o accesorios de tu acuario de agua dulce, podrás proceder al “ensamblado” del mismo. No obstante, es importante que sepas que NO deberás incorporar los peces inmediatamente después de ponerlo a funcionar por primera vez. Todo acuario requiere de un período denominado “ciclado”, en el cual se deja funcionar por un espacio no menor a dos semanas sin peces adentro para propiciar la formación de bacterias nitrificantes. Estas bacterias serán las encargadas de transformar sustancias tóxicas para los peces como el amoníaco y los nitritos.

Recomendaciones finales

Recuerda que la instalación de un acuario se compone de muchas aristas, y su éxito sólo depende de ti. Antes de centrarte en el aspecto estético de la pecera, ten presente que nuestro objetivo principal siempre será crear un ambiente que sea lo suficientemente sano (y saludable) para los peces (lo primordial es que les guste a ellos, ¡no a ti!). No tomes decisiones a la ligera y no trates de experimentar con productos o especies si no estás del todo seguro. En caso de dudas, lo mejor siempre será recurrir a un experto, de seguro él tendrá una respuesta para todas tus preguntas.

Productos químicos recomendados

El cuidado del agua será uno de los puntos más importantes a la hora de poner en marcha nuestro acuario, ya que si esta no ha sido tratada apropiadamente podría ocasionar la muerte prematura de los peces. Para esto, encontramos una gran variedad de productos en el mercado que nos ayudarán a controlar los niveles de radicales libres en el agua y a garantizar el bienestar de nuestras especies.

El anticloro siempre será una magnífica solución para eliminar el excedente de esta sustancia en el agua que se va a incorporar al acuario. El agua proveniente de las tuberías de nuestros hogares posee pequeñas cantidades de cloro que, si bien no son perjudiciales para la salud humana, sí lo son para la salud de los peces. En este sentido, nunca deberás incorporar a los peces a un acuario con agua extraída directamente de la tubería, pues acabarás colocándolos en un riesgo inminente.

Ten en cuenta: No debes incorporar los peces inmediatamente en tu acuario

Acuarios

Una vez tengas en orden todos los elementos o accesorios de tu acuario de agua dulce, podrás proceder al “ensamblado” del mismo. No obstante, es importante que sepas que NO deberás incorporar los peces inmediatamente después de ponerlo a funcionar por primera vez. Todo acuario requiere de un período denominado “ciclado”, en el cual se deja funcionar por un espacio no menor a dos semanas sin peces adentro para propiciar la formación de bacterias nitrificantes. Estas bacterias serán las encargadas de transformar sustancias tóxicas para los peces como el amoníaco y los nitritos.

Recuerda

Recuerda que la instalación de un acuario se compone de muchas aristas, y su éxito sólo depende de ti. Antes de centrarte en el aspecto estético de la pecera, ten presente que nuestro objetivo principal siempre será crear un ambiente que sea lo suficientemente sano (y saludable) para los peces (lo primordial es que les guste a ellos, ¡no a ti!). No tomes decisiones a la ligera y no trates de experimentar con productos o especies si no estás del todo seguro. En caso de dudas, lo mejor siempre será recurrir a un experto, de seguro él tendrá una respuesta para todas tus preguntas.

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